Entre las funciones que tenemos los padres, madres y educadores, hay una que en muchas ocasiones damos por supuesto pero que, sin embargo, es más importante de lo que pueda parecer a simple vista: ESCUCHAR.

En muchas ocasiones lo decimos, es fácil hablar y dificil escuchar. Como adultos que somos damos por supuesto muchas de las situaciones y esto nos impide «escuchar» a los niños. La rapidez con la que vivimos, el estrés diario, el poco tiempo que tenemos para disfrutar nos hace no pararnos a escuchar lo que nuestros hijos nos quieren transmitir.

El desarrollo de los pequeños va a estar condicionado, en cierta medida, por la capacidad que hayamos prestado a sus cuestiones y comentarios y al caso que les hayamos hecho, es decir las respuestas a sus inquietudes.

CONSEJOS PARA ESCUCHAR A LOS NIÑOS

A continuación relacionamos algunos consejos que creemos conveniente tener en cuenta:

  • Lo que nos comenten es importante para ellos por lo que no debemos infravalorarlo ni dejarlo sin responder. Si nos lo comentan es porque para ellos es una inquietud
  • Si queremos valorarlos y hacerles que se sientan seguros debemos darles el tiempo que necesitan y la importancia que tiene lo que nos cuentan
  • Si aprendemos a escuchar y a conversar estaremos plantando la semilla para que cuando lleguen etapas más complejas, adolescencia y juventud, confíen en nosotros.
  • No debemos convertir la pregunta, comentario o cuestión en un reproche o regañina porque entonces podrán empezar a no contarnos sus inquietudes.
  • Escuchar a los niños no significa aceptar todo lo que piden. Nuestra labor debe ser siempre llevarles por el camino indicado, ser firmer cuando toca serlo pero siempre intentando hacerles entender el motivo.
  • Si somos el modelo de nuestros hijos debemos actuar en consonancia con esa figura. Son nuestro reflejo por lo que todo lo que hagamos bien, al cabo de los años, se verá en su forma de actuar.