El móvil, «teléfono inteligente» o smartphone, ha llegado a nuestras vidas de golpe. Y además lo han hecho de un modo tan intenso que somos incapaces de estar sin mirarlo. Estar «conectado» se ha convertido en una obligación. El problema aparece cuando coacciona nuestro día a día de tal modo que nos impide disfrutar de nuestra vida y nuestra relación con los pequeños.

Nos hemos acostumbrado de tal manera a las nuevas tecnologías que se ha vuelto habitual dar al niño el móvil o la tablet para que esté entretenido. Y esto, llevado a un extremo va creando una dependencia que al cabo del tiempo se convertirá en exigencia por parte de los pequeños.

Desde aquí no queremos centrarnos únicamente en la parte negativa de la tecnología, pero lo que si nos gustaría es que reflexionemos acerca de lo que nos aporta y lo que nos quita.

COMUNICARNOS CON NUESTROS HIJOS

El desarrollo familiar y social de nuestros hijos depende en gran medida de la educación que le vamos a dar. Si estamos siempre conectados al móvil estamos actuando de modelo que los más pequeños no van a tardar en imitar.

Cuando estamos con la familia o los amigos y consultamos nuestro móvil, accediendo a las redes sociales, o leyendo lo que nos mandan desde el trabajo, estamos descuidando la labor personal y esto, a medio y largp plazo, es negativo.

Para que nuestros hijos se desarrollen social y familiarmente necesitan escuchar, hablar, comentar, leer, cantar, jugar, y si es con su familia, mucho mejor. Si cada vez que disponemos de algo de tiempo libre entretenemos a los pequeños con dispositivos tecnológicos estaremos limitando su desarrollo social.

En la mayoría de los trabajos realizados acerca de las necesidades de los niños una de las respuestas más demandadas era la participación en actividades con sus padres. Ya sea jugar, hacer deporte, leer un libro o pintar juntos, cualquier actividad en común fomenta el desarrollo de la comunicación.

Marcarse límites en el empleo de la tecnología es algo positivo con lo que todas las familias van a salir ganando.

Si conseguimos aprovechar el tiempo que tenemos con nuestros hijos vamos a disfrutar aún más que si nos aislamos consultando nuestro teléfono móvil.

Cada vez que un dispositivo tecnológico hace acto de presencia se debe producir una asimilación de su uso. Cuando llegó la televisión se convirtió automáticamente en el centro sobre el cual orbitaban las familias, pero al cabo de los años los televidentes han sabido distinguir cuándo ven la televisión y cuándo no. Con los teléfonos móviles y las tablets pasa algo parecido. Debemos aprovechar lo bueno que ofrecen y limitar sus aspectos negativos.

Desde la Escuela Infantil Tete le invitamos a que limite su uso cuando esté disfrutando de sus hijos. Todos salimos ganando.