Se calcula que uno de cada diez niños en edad escolar puede presentar algún tipo de problema específico del aprendizaje. A continuación hablamos de las dificultades del aprendizaje.

Para los padres, una de sus mayores preocupaciones, pueden ser las dificultades del aprendizaje que puedan tener sus hijos porque, además de afectar al rendimiento escolar, interfieren también en las relaciones interpersonales que mantienen

DIFICULTADES EN EL APRENDIZAJE

En la mayoría de los casos a los que nos referimos los niños presentan una inteligencia general normal pero, a pesar de esforzarse, sus resultados no son los esperados. Puede deberse a que su forma de percibir los mensajes y procesarlos lo hacen de un modo inadecuado.

Las deficiencias más comunes que pueden provocar dificultades en el aprendizaje, según la Learning Associations of America, pueden ser:

  • Audición y lenguaje: Suelen tener problemas de las vías respiratorias superiores con frecuencia (resfriados, otitis, etc.), alergias y asma. Respiran por la boca, pueden sentirse mareados, con problemas de equilibrio y sufrir dolor de cabeza. Pronuncian mal las palabras, hablan muy alto, pueden quedarse en blanco cuando están trasmitiendo un mensaje, ponen la televisión muy alta y les cuesta seguir instrucciones con más de un mandato.
  • Lectura: Suelen estar relacionadas con problemas de limitación visual. Los niños se acercan mucho al texto y leen las palabras en voz alta. Invierten, sustituyen y omiten palabras. No leen con fluidez y tienen poca comprensión de la lectura. Pueden ver dobles las letras, saltan y leen dos veces la misma línea, no leen las consonantes finales, pestañean excesivamente, bizquean la leer, se quejan de picor y se frotan los ojos con frecuencia.
  • Escritura: Invierten y cambian la altura de las letras, no escriben encima de las líneas y no dejan espacio entre las palabras. No se definen como diestros o zurdos, tienen poca habilidad agarrando el lápiz, colocan mal el papel y lo mueven demasiado. Organizan mal el pensamiento y el control postural es muy pobre.
  • Matemáticas: Con frecuencia tienen poca comprensión y memoria de los números además de invertirlos. No responden a los datos matemáticos y les cuesta interpretar las horas del reloj.
  • Emocional y social: Problemas de atención, hiperactividad, baja autoestima, depresión infantil, etc.

El retraso en la coordinación psicomotriz también repercute negativamente en el resto de aprendizajes escolares. La incorrecta lateralización dificulta orientar las letras adecuadamente lo que provoca inversiones, omisiones y confusiones que impiden el correcto aprendizaje de la lectura y la escritura. La desorientación espacial y temporal, la mala organización del esquema corporal, la inadecuada coordinación visomotriz, etc., son otros aspectos psicomotrices que pueden afectar al nivel madurativo de los niños.

DETECCIÓN TEMPRANA DE DIFICULTADES EN EL APRENDIZAJE

Las dificultades del aprendizaje deben detectarse a tiempo y tratarse adecuadamente porque, de no ser así, aumentan y se agravan con el tiempo. El niño con dificultades se esfuerza por aprender, pero vive fracasos y frustraciones constantes que afectan a su equilibrio emocional y a su evolución general, pudiendo desembocar en fracaso escolar.

Muchos niños con dificultades del aprendizaje suelen comportarse mal debido a las constantes frustraciones que sienten, porque prefieren que les consideren “malos” a que les crean “tontos”, o bien porque no consiguen atención a través de sus éxitos escolares y la buscan a través del mal comportamiento.

Cuando los padres sospechen que su hijo pudiera presentar algún tipo de dificultad con el aprendizaje, el primer paso que deben dar es hablar con su educador y, juntos, decidir si es conveniente la valoración de un especialista infantil. No obstante, la mayoría de dificultades desaparecen cuando el ámbito familiar y el escolar proporcionan un clima de seguridad, comprensión y confianza para el niño.

Otros consejos sencillos que ayudan a superar las dificultades son:

  • Asegurarse de que el niño duerme el número de horas adecuadas a su edad y necesidades.
  • Consultar con el pediatra para descartar cualquier problema de visión, audición, equilibrio, etc.
  • Cuidar la respiración, enseñándole a tomar el aire por la nariz y expulsarlo por la boca. Cuando el organismo está bien oxigenado disminuye el cansancio, aumentando la capacidad de atención.
  • Procurar que siga una dieta de alimentación equilibrada y completa. No pedirle que realice tareas que requieran gran atención y concentración después de una comida abundante.
  • Facilitarle un tiempo para el ocio y la relajación entre tarea y tarea.
  • Motivarle para que realice las tareas y procurar que obtenga pequeños éxitos.
  • Reforzar los pequeños logros con aprobaciones y alabanzas.
  • Asegurarle vuestra aceptación y amor incondicional con independencia de su rendimiento en los aprendizajes escolares.